Diego Cruz

Encaramando sueños

Encaramando sueños

Recuerdo siempre el despacho grande y deshumanizado, cómo un nicho cerrado de jerarquía y protocolo. Aquel espacio algo sombrío que, sin embargo, se exhibía en mitad del paisaje con una intención de poder macho y de ascendente distancia. Lo recorría cada mañana y observaba en él un punto concreto, preñado de conversaciones sistemáticas; de gestos hueros y muy calculados; de palabras residuales que parecían perderse en el espacio, muriendo de poca sustancia y menos significado.

No muy lejos de allí, observaba el perfecto azul cielo de Madrid, limpio y extenso, que desde aquella ubicación se ofrecía como una estampa conciliadora con el presente concreto y la propia naturaleza. Era como buscar un espacio más vivo donde recrear la mirada; un paréntesis de acontecer anónimo, luz sin fisuras, o tal vez la intención constante de pincelar sobre el momento un humano retazo de poesía.

Había llegado hasta allí después de algunas dentelladas de la vida o, si se quiere, de la circunstancia orteguiana que a cada cual le corresponde y que, sin esperarlo, de completo improviso, de repente toma otro rotundo cariz para atravesar la rutina de los días y te devuelve al sobresalto y a la inseguridad de un futuro inmediato que no eres capaz de controlar. Pero también es verdad que, previamente, se había forjado un pacto tácito de amistad y camaradería; de tiempo compartido e ideales que sabían a néctar de sueños; de sonrisas y complicidades; de instantes creativos y esas cosas. O eso pensé yo en el primer momento, a modo de incurable niño grande, con más dosis de honestidad que de realismo, hasta que el propio acontecer se dió de bruces conmigo; o viceversa, que creo que así se nomina de manera más precisa.

A media mañana, de una mañana muy precisa, fui citado de improviso en aquel despacho protocolario y frío, nicho de poder en modo macho; como ya queda dicho, y al cerrar la puerta tras de mí iba a asistir a toda una representación de soberbia infinita que, por unos instantes, hasta pensé que se transmutaba en puro odio. Se me comunicaba el cese con palabras muy poco metafóricas, de manera muy rápida y también harto premeditadas. Se sucedía, por tanto, una acción muy calculada, y quien lo hacía se encargaba de acelerar la voz y el pulso, como si en aquella acción tan poco estética, se le fuera subiendo hasta las galerías del cerebro un himno rotundo de mando en plaza, a cuyas bridas se acogía con más fuerza. Cabalgaba por aquel gesto con soltura, sin un ápice de intención que reblandeciera el rostro; al contrario, noté que hasta los ojos también le subía una rabia fuera de sí que se iba transmutando en pura inquina.

Y entonces, mientras asistía a aquella escena tan poco amigable y decorosa, me iba preguntando de qué esencias sutiles estaría hecha el alma humana y, si acaso, a qué oscuros vaivenes obedecía aquel capricho tan salvaje; porque lo que estaba claro es que aquello nacía de un capricho, sin causa justificada, que son los caprichos de los personajes que pasan su vida tratando a las personas como objetos. Caprichos de gente consentida hasta la médula, y también vacíos hasta la propia raíz mineral de sus esencias, huyendo constantemente de si mismos, rodeados de humo y de carencias.

Observaba la escena con una compasión no calculada; no daba crédito a lo que allí acontecía; me era complicado asimilar aquel comportamiento cínico y bipolar que, de la risa protocolaria y de manual social aprendida en dos tardes, tornaba a la voz fuera de sí y al aquí mando yo y santas pascuas. Y al finalizar aquella escena tan dramática, impúdica y de nulo estilo, me marché obedeciendo las estrictas órdenes de un personaje de principios reversibles. Eso si, a los pocos pasos bañé mi rostro con leves y repentinas lágrimas, mientras me acordaba de la voz de Lorca: “y lloro porque me da la gana”.

Ahí te quedas, pensé, con tu personalidad repleta de astucia en la recámara; con tu sueldo descomunal e inmerecido; con tus constantes prisas para llegar siempre a ninguna parte; con tu cinismo vitalicio y tu yoismo hambriento de pose y primer plano. Te quedas con tus carencias más profundas; con tu risa de plástico que se dibuja en dos minutos; con tu saludar por jerarquías; con tu continuo medrar para seguir mimando tu zona de confort. Ahí te quedas, pensé, con tu mentira en costra; con tu permanente personalidad mirándose el ombligo; con tu soledad más honda; con tu proceder injusto y a sabiendas. Y me marché, sigiloso y tranquilo, tachando a aquel personaje dañino del altar chiquito de los imprescindibles. Al fin y al cabo, no podía destituirme de la vida, donde seguía y sigo encaramando sueños.

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Geografía humana

Geografía humana

Ya es noche cerrada y al mirar de reojo el reloj, algo me dice que también es hora intempestiva. Me rodea un silencio creativo y cómplice que va tranquilizando los instantes. Acudo, como de costumbre, hasta las habitaciones de la sangre para rescatar palabras expresivas. Y lo hago del corazón al aire; que es una manera de diluirse en los otros, a modo de un confluir equivalente. Se trata de escribir unas modestas líneas para las personas que hemos participado en un extenso curso de marketing digital.

Releo algunas notas que están escritas con una letra cada vez más desordenada. Pinceladas de instantes que han sido pergüeñadas en hojas amigables, retazos de acompasadas horas, anécdotas a vuelapluma, vestigios de minutos precoces a los que tratas de retener en esencial.

Y en las notas descritas, unos nombres propios junto con algunas descripciones: Tomás, un profesor que quiere humanizar el marketing; Noelia, en cuya fina retranca a veces me he visto reflejado; Eva, niña grande con la cabeza llena de sueños y osadías; Nines, terremoto creativo que siempre exhibe una risa franca y una mirada transparente; Rocio, cuya vena artística ha permanecido escondida y tal vez pocos hemos podido descubrir; Alina, que abraza de improviso y pone en ello una intención muy cariñosa; Karen, de sonrisa fácil a la que le ha encantado la palabra periplo; Loreto, que tiene voz radiofónica y un temple en el carácter que me encanta; Clara, que no pierde la dulzura en la mirada, ni la faceta profesional y responsable; Gustavo, al que le descubrí un excelente sentido del humor y una ironía que daba para muchas tertulias; David, que ha sido el anárquico del grupo, músico y muy inteligente; Nuria, tímida y controler, expresiva y muy humana; Erick, al que se le va corrigiendo el miedo escénico, creativo y muy matemático.

Con todo ello, después de algunos meses de larga convivencia, hoy quiero dedicarles un modesto homenaje. Venidos desde distintos puntos, con sus vidas propias y sus distintas vivencias, un día el destino nos puso en un objetivo común que creo que todos y todas hemos alcanzado con creces. Me llevo de todos ellos el trato humano y la conversación amable; el constante afán de superación en circunstancias especiales y a veces no fáciles; la sonrisa y el gesto humano, sus anécdotas pasadas y el peso de la experiencia hecho bagaje. Estando en un proceso de abordar nuevos retos profesionales y haciendo un paréntesis para aderezarlo con una nueva y necesaria formación, hemos sido capaces de crear un clima de camaradería que sería necesario transportarlo a las empresas: objetivos comunes, noción de equipo, suma de distintos valores añadidos, entrega en el esfuerzo que requería el trabajo y, sobre todo, un mancomunado carácter que ha sido capaz de humanizar los distintos instantes.

Gracias a todos y a todas por vuestros gestos; por vuestras miradas de brillo transparente; por vuestros enriquecedores comentarios; por vuestra constante sonrisa y, por qué no decirlo, por alguna que otra lágrima que os ha hecho más humanos. Gracias por el tiempo dedicado a la conjunta convivencia, por ser como sois; porque desde vuestra esencia, estáis en disposición de seguir haciendo crecer los valores necesarios e intangibles. Os deseo toda la suerte que merecéis en este futuro inmediato que estáis a punto de acometer.

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Importa la actitud

Importa la actitud

Hoy es la primera vez que escucho y sé de la existencia de Victor Küppers y he tenido la ocasión de hacerlo, gracias a su participación en la feria anual #Empack2017 celebrada en Madrid. En seguida me he aplicado el dicho de: “nunca es tarde si la dicha es buena”, cuya pedagogía tiene el poso antiguo de la sabiduría popular. Y puedo decir que no me ha defraudado; muy al contrario, ha centrado toda mi escucha activa durante su maravillosa intervención.

Nada más verle caminar hacia el atril, abriéndose paso entre las dos concurridas filas laterales de asistentes, ya me puso en alerta de lo que más tarde iba a ocurrir. Me fijé en su lenguaje no verbal y su manera de vestir; pistas que, sin decir todavía una sola palabra, ya me avisaba de que estaba ante un comunicador nato. Y lo más importante, un comunicador que le pone pasión a todo cuanto dice. He ahí uno de los mayores secretos de su éxito.

Victor Küppers se presenta con una mezcla de humor, modestia y retranca, lo cual facilita al público ir entrando en materia. Su primera enseñanza es que, por muy famoso que sea, no hay que pedirle permiso para escucharle, dado que algunos suelen perderse en el olimpo banal de su ego que, como es sabido, se construye a base de humo y huera endogamia. Él, por tanto, nos avisa de que aquello es un acontecimiento terrenal y, por lo tanto, no está enfocado a seres endiosados. Facilita la comunicación, envolviendo su mensaje en una tonalidad fácil y amable.

Su intervención deja como importante aforismo: “lo importante es la actitud” y, a partir de ahí, nos desgrana la importancia de la psicología positiva, basada en la alegría de vivir y el gesto amable. A veces me recordaba a Ortega, desmenuzando su filosofía hasta hacerla entendible a cualquier público. Y ese es otro gesto que le honra y le engrandece: no viene a dar chapas envueltas en tomos de curriculum, sino a dar pinceladas de actitudes para que vivas con entusiasmo. Son de esas personas, como digo, que su puesta en escena se te queda, por siempre, tatuada en las galería del cerebro; y su pedagogía necesaria y cívica.

Les aconsejo, por tanto, que vayan a verlo en vivo y en directo. No tiene desperdicio, lo cual ya es un anticipo de la sustancia exquisita de la que dota a sus palabras. En cualquier caso, aquí tienen también su blog personal para ir abriendo boca. Les adelanto, con absoluta certeza, que no les defraudará. En mi caso, a pocas horas de haberle escuchado, ya estoy leyendo alguno de sus libros. Háganme caso y disfruten.

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Luz de mirada

Luz de mirada

Como decía hace unos días, formo parte del grupo #marketing17 que los distintos avatares del destino nos han hecho confluir a un grupo de personas. También mencioné que, si la inspiración acude, me gustaría relatar algo de todos y cada uno de ellos, a modo de escueta referencia, porque es aconsejable ponerse en el lugar de los otros y citarlos, a modo de desprendimiento y empatía.

En esta ocasión traigo a colación a Eva, cuya luz de mirada es una chispa centelleante que no escapa a las retinas más atentas. Torrente de nervios y conversación; siempre llama la atención, como digo, su luz de mirada; su gesto humano y noble, no exento de ágil picardía. Eva es puro nervio entre el cúmulo de momentos que transcurren, movimiento constante, rápida conversación y creatividad en estado muy latente.

Mujer hecha a si misma, de fondón humano y sensible, todavía está aprendiendo a revestirse con una corteza para que el mundo no la dañe en demasía. Y por ese factor humano me llamó la atención desde el principio, dado que ello es siempre un punto de humanidad muy al desnudo. Mira siempre en modo transparente y noble; lo cual, para los tiempos reversibles y turbios, es muy de agradecer.

Apresurada hasta en los ínfimos detalles, parece querer derrochar a cada paso una juventud que no se le acabase nunca. Alegra la conversación, cual imponente torbellino, y tiene en el rostro un himno de alegría que resulta contagioso. Al hablar toca con sus manos otros brazos, busca la experiencia emocional de la que tanto hablamos en nuestro grupo de trabajo; se entrega al momento puntual de la pedagogía y el aprendizaje. Eva es así, apasionada y transparente, sabiendo de sobra el plus de riesgo que semejante carácter le suma a la existencia.

Le deseo todo lo mejor de cara a su futuro, dado que tiene capacidad y creatividad suficiente para contrarrestar las puntuales y algo adversas circunstancias. Ella vive con una alegría en positivo, lo cual es fundamental para convertir el presente inmediato en fortalezas de futuro. Se lo merece y su empeño continuo será una de sus grandes ayudas, más las amistades conseguidas a través del imán de su carácter. Mi más fraternal abrazo para ella, desde estos instantes compartidos y constructivos.

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Marketing 17

Marketing 17

Por avatares del destino, un grupo de hombres y mujeres nos estamos dando cita a diario en un curso de formación que, en teoría, nos ayudará a afrontar el futuro con mayores conocimientos y mejor disponibilidad para gobernar los retos del porvenir. Es, por tanto, volver a la famosa cita de Ortega: “Yo soy yo y mis circunstancias” y si no nos salvamos nosotros, difícilmente las vamos a poder modificar a ellas.

Hombres y mujeres con sus historias respectivas y particulares; personas que desde el esfuerzo y la dignidad más absoluta, retoman – o lo intentan – el carril laboral del que una vez fueron apartados. No es nada fácil; porque también juegan su protagonismo el abatimiento y el intermitente desánimo, pero para ello se han dotado de un profundo empeño que lleve a buen puerto el objetivo marcado.

Les he propuesto hablar de ellos, practicando la empatía cada vez más necesaria, en tiempos de yoismos desmedidos y egos muy revueltos. Hacerles una especie de cariñosa dedicatoria, a modo de mini biografía, donde salgan a la luz sus fortalezas, con la esperanza de que los ojeadores de ofertas laborales puedan tenerlos en cuenta. Se lo merecen, porque dentro de sus pequeñas historias compartidas, hay un aluvión de creatividad por explotar, dignificando con ello la humana actitud de ser personas.

Compartimos horas de formación y confidencias; chascarrillos y risas que hacen más agradable los tiempos de receso. Es el presente inmediato que vamos construyendo entre todos; la circunstancia puntual que nos ha tocado vivir; la predisposición a la camaradería y el gesto amable; el inmiscuirse en las circunstancias de los otros, la participación grupal que siempre fortalece a los equipos.

Y se les coge cariño en esa especial ocupación que ahora llena parte de nuestras horas. Es, si se quiere, un paréntesis enriquecido con la presencia y vivencia de los otros; una enseñanza fraternal que los avatares del destino a acercado hasta nosotros para su disfrute. El ahora que acontece, con todo su hontanar de anécdotas emocionantes.

Nos hemos dado en llamar: Marketing 17, dado que ese es el número de alumnos que en principio compartimos pedagogía y aula. Todos y cada uno de ellos tiene en mente un proyecto para llevar a cabo; una ilusión por seguir adelante; un sueño creativo a la espera de ser realizado. Una vez obtenga su permiso, les dedicaré a cada uno de ellos una breve reseña y desinteresada lanzadera.

Y todo ello no sería posible sin Tomás, nuestro profesor y formador. Tomás tiene la férrea voluntad de los que están ya curtidos en atravesar travesías del desierto. Hecho a si mismo, haciendo parada y fonda en un momento puntual de su vida, también se ha dado cuenta de que la experiencia emocional es fundamental para caminar por la existencia. Vino en modo humano y transparente; hijo del esfuerzo y la puntual penuria, lo que le añade mucho maduro realismo a la historia de los días. Como todos, es falible, pero quizá por ese reconocimiento propio aupado a la transparencia, se ha ganado nuestro afecto. Ha comparecido siempre en modo humano; con sus aciertos y con sus errores pero eso, para los tiempos que corren, es muy de agradecer. Ambas partes; tanto profesor cómo alumnos, se pueden nutrir muy vivamente, y de eso es de lo que se trata. Vaya para todos ellos, mi modesto y sincero homenaje.

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De capataces turbios

De capataces turbios

De los variopintos personajes que conforman el, a veces, patético teatro de la vida -donde nunca cae el telón- hoy quisiera rescatar para estas líneas al capataz turbio que aún pervive en muchos ámbitos.

Éste personaje se suele ubicar en la mitad del escalafón piramidal, a medio camino entre la eterna gloria que espera de su inmediato superior y las dentelladas foribundas que le endilga a cualquier mandado; no ya que se le aproxime, sino que interfiera en su singladura de comodidad y peloteo, o fingimiento y posterior desmán. Zote con suerte, el personaje en cuestión vive a expensas de otros y ejerce sobre ellos un fascismo sublime y brutal, aunque la apariencia mostrada sea la de un demócrata convencido de los de toda la vida. Él rinde cuentas y respeto desde su escalafón, hacia arriba. Desde su escalafón, para abajo, donde dijo digo, dice Diego; esto es, todo se le antoja vulgar plebe, meros objetos para utilizar en su propio provecho y conveniencia.

El peligro de estos comportamientos no es baladí, ya que pueden avanzar con sigilo desde sus protegidas trincheras y extender el mal allá donde vayan. Viven agazapados en despachos, oficinas, entornos laborales… y parece que la convivencia, la solidaridad entre personas, el trabajo en grupo, la empatía, la democracia puesta en práctica, el diálogo constructivo y la ética en el fondo y en las formas, no va con ellos. Y lo peor de todo es que muchos, debido a su lealtad perruna, son amparados por otros resabiados personajes que gozan, con esta complicidad, de mejores y perfectos servicios.

Si se descubren muchos de esta calaña, pertenecientes a la misma tribu, mal vamos para dotar de mayor y mejor calidad a la democracia. Un ciudadano demócrata, participativo y cívico, es mucho más que todo eso…

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Felicidad

Felicidad

Un día que buscaba la felicidad, sólo tuve que esperar sentado en mi mesa de trabajo, hasta que transcurrieron por allí unos instantes muy puros. Para ello aderecé el silencio con el concierto de coronación de Mózart, no sin antes entretenerme en mirar un oleo sobre lienzo de Vicent van Gogh, nominado Les Vessenots en Auvers.

Fue entonces, mirando aquella obra, cuando se produjo el milagro. La techumbre rojo intenso de una de las casas se me fue filtrando por los ojos, hasta que su brillo se iba licuando poco a poco en mi cerebro. Una vez absorbida toda aquella tonalidad, hasta interiorizarla por completo, las mucosas de la imaginación se pusieron a trabajar activamente, y por aquel paraje de niebla yo sentía que un sueño incontaminado era en ese momento el acto más importante que te llevaba a ser feliz.

Desde una barcarola ya fundida con el pensamiento, mi mejor amiga me invitaba a cebar mate en su piso de Pozuelo, y tras aquellas palabras se fue quedando en el complejo entramado de las neuronas un halo de espuma muy literario y marítimo. Así las cosas, preparé algunos versos de Neruda por si mi amor quedaba a poca altura, me vestí para ocasión tan esperada y sobre las sienes coloqué un equipaje muy lustroso de amistad. De tal forma que aquella tarde trajo hasta nosotros un lance de amor muy poco cotidiano, cuyos minutos esmerilaron cientos de horas muy mohosas, de las cuales, de vez en cuando, en necesario desprenderse. También hubo besos eminentamente líricos, con humedades de melocotón y mar, que por peldaños de los labios querían ascender en aquellos momentos hasta la atalaya más elevada del espíritu. Y nuestros nombres fueron una significación poética trenzada en la penumbra.

Un día que buscaba la felicidad, sólo tuve que esperar sentado en mi mesa de trabajo, hasta que transcurrieron por allí unos instantes muy puros. Desde entonces, ante demanda tan espiritual y metafísica, yo suelo condimentarla con briznas de instantes; que no son sino perlas de tiempo que a veces nos pasan desapercibidas. La felicidad, pues, puede comenzar a sentirse cuando principia el concierto de coronación de Mózart, brillar más aún en el tejado rojo que un día pintase Vicent van Gogh, hasta llegar a ser un todo en tu imaginación que, si acaso eres creyente, te haga entonar un tedéum muy puro de agradecimiento. Todo es cuestión de vivir, y estar atentos…

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Las mujeres de la sexta planta

Las mujeres de la sexta planta

Las mujeres de la sexta planta se han hecho a si mismas y en semejante recorrido encuentras un excelente poso de humanidad y no pocas dosis de coraje.

Se trata del nuevo proyecto de comunicación de @anpamar y @byuste por el que me detengo y al que escudriño, porque la empatía es ponerse en el lugar de los otros; o de las otras, y desde esa perspectiva hacerse cargo de sus inquietudes, aspiraciones y esfuerzos. Un dedicar tiempo a los/las que consideras semejantes, para hacer tuyos buena parte de sus nutritivos momentos, confluyendo con ello en una amable atención más que merecida.

Mujeres que ocupan el espacio público para llevar a cabo el necesario cambio social. Pedagogía cívica para tiempos demasiado convulsos. Hontanar de ideas para patrocinar los valores intangibles. A fin de cuentas, COMUNICACIÓN en mayúsculas, para transmitir y llegar a los sentidos.

Les invito a visitar su web, leer su impecable trayectoria, demandar sus profesionales servicios de comunicación integral con una estrategia diferente. Recorran su nuevo espacio porque ellas han venido a darle un necesario impulso transversal a la igualdad de género;  a mostrarnos su profunda y enriquecedora comunicación, para que surta efecto la verdadera transformación que tanto estamos necesitando.

Decía Ortega que aburrirse es asesinar el tiempo. Y aquí se trata de enriquecernos con él; dotarlo de una nueva estrategia creativa para que lo transforme por completo. Y créanme: en ello están éstas mujeres de la sexta planta. Deseo a Ángela y Bárbara la mejor de las suertes en el camino fresco e innovador que acaban de emprender. Buena ruta y muchos logros, amigas.

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El dolor ajeno

El dolor ajeno

Al principiar la mañana y mientras tomamos un café solo y literario, un twitt de don David Martínez llama mi atención. Hace referencia a un artículo de Màxim Huerta que estremece. Narra la desgarradora muerte de su padre y, en esos momentos, mi mente pasa automáticamente de los asuntos propios al dolor ajeno. Se hace eco de esa pena que tizna, en solidaria empatía, al menos para acompañar mentalmente su dolor y hacernos cargo.

Màxim se da cuenta de que la vida a veces; no es buena, ni noble, ni sencilla y viajando por la liana compungida de sus párrafos, uno se da cuenta que va pidiendo auxilio a las palabras. Y las palabras acuden para expresar su hondo desasosiego; ese que a veces no hace sino sumar canas en las sienes y dejar el alma con un vacío inextinguible. Pero al menos acuden a su llamada; a expresar lo que, en perfecta sincronía, pupila y muñeca destilan en ese momento. La escritura como varadero de una horfandad que viene a visitarle.

La ausencia poliedrica de un padre que se marcha hacia otras residencias; el vacío descomunal que pergueña en el alma un abismo de canas y cansancio; el grito sobrecogedor que más tarde se hará pura vida acaramelado en tiempo con sustancia y recuerdos; la llamada demandando un abrazo solidario, una explicación, una tranquilidad para tanto río de lágrimas en luto. Màxim en estado puro, como escritor de raza y como persona.

Y por desgracia, nada podemos hacer para aliviar esa pena que el destino le otorga y le infiere. Sin duda son vacíos que se quedan hospedados por siempre en las hondas habitaciones de la sangre. Pero si podemos solidarizarnos con su estado, mandarle mensajes de entendimiento y ánimo, porque transcurrido el tiempo él transformará todo ello en honda y vibrante literatura. Mientras tanto, nosotros nos ponemos frente a la hoja en blanco para dedicarle un tiempo al otro, para que cualquier dolor humano jamás nos sea ajeno. Mi abrazo fraterno y mis sinceras condolencias.

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Newsletter gratis

Newsletter gratis

Newsletter gratis para tus campañas de email marketing. Es una de las herramientas que te propongo en esta ocasión, para que puedas realizar adecuadamente un boletín informativo para enviar a tus suscriptores, o clientes, dado que con ello obtendrán de tí una aportación valiosa en cuanto a las actividades o noticias puntuales de las que te interesa dar cuenta.

En tiempos en los que el email marketing cada vez cobra mayor importancia, la creación de una newsletter gratis te dará la oportunidad de ofrecer las noticias y novedades de tu marca, afianzando con ello la credibilidad que poco a poco están depositando en tí, tu público objetivo, creando con ello un vínculo de confianza que redundará en tu creativa cadena de valor. Lo primordial, en este caso, es que tu trabajo vaya enfocado, principalmente, a atraer la atención del receptor al que envías la comunicación.

Para ello me permito indicarte algunos detalles que deberás tener en cuenta: un diseño cuidado y que no pase desapercibido, de manera que la idea resulte útil y llamativa; un lenguaje ameno que refleje el sentir de la marca, pero que a la vez sepa vislumbrar la forma en la que se comunica tu público objetivo; un envío altamente personalizado, dado que con esa acción cada receptor se sentirá cómo el único y más importante foco al que tú prestas atención; y por útimo, una buena elección de palabras claves para que el contenido de la información se gane la diferenciación que te llevará a generar un excelente engagement.

Con todo lo anteriormente expuesto, estarás en perfecta disposición de utilizar una excelente herramienta para generar impacto en la mente del consumidor. A ello le puedes sumar la inclusión de las distintas redes sociales en las que tu marca tiene visibilidad o escaparate virtual, con el fin de mejorar el patrón de conversión para las visitas a tu web y la consiguiente compra del producto ofertado, o la visita a lecturas de noticias en las que estás interesado difundir.

Si en la información que deseas transmitir, piensas incluir descuentos o promociones asociadas a productos, también es aconsejable incluir imágenes que resalten mucho mejor el contenido referido. El objetivo, como decimos, será facilitar al público objetivo, toda la mejor información de marca, tomando dicha acción como la mejore oportunidade de llevar nuestro escaparate virtual a todos los rincones. Sería una manera de realizar un pacto creativo con el suscriptor en el que, a cambio de su tiempo y amabilidad al interesarse por tus acciones, tu le devolvieras el favor realizado, en forma de creación de los mejores contenidos. Y por último, un detalle no menor: siempre tener presente, por respeto, no caer en la acción maliciosa del spam: programa la hora más adecuada del envío y, sobre todo, da la oportunidad a los suscriptores de poder darse de baja en todo momento, cuando ellos libremente lo decidan. Si por fortuna no se da ningún caso, tu acción comunicativa tiene el respaldo e interés de todos tus receptores.

 

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